Un montón de cosas de las que compramos para comer y beber, vienen en recipientes de gran tamaño,
latas o
botes, de plástico o de metal, muchas conservas o chocolate en polvo son algunos ejemplos, esos botes se suelen desechar, ocupan un montón de espacio en la basura y siendo realistas como muchas veces no se
reciclan y pasan a ocupar ese mismo espacio en un vertedero durante años.
Sin embargo, prestando un poco de atención, podríamos darnos cuenta de que con algo de tiempo y paciencia, sin hacer una gran inversión, podemos convertir esos
botes en objetos
útiles e incluso
decorativos, la idea es forrarlos con papel o tela, para que tengan colores y dibujos a nuestro gusto y después buscarles una utilidad, una de las más habituales es la de
lapicero, como vemos en la primera imagen de este artículo, pero hay otras muchas opciones.
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También podemos utilizar los botes por ejemplo para guardar
utensilios de
cocina, me refiero a cuchillos, tenedores, pinceles de silicona, espumaderas, cucharas… Hoy en día la mayoría de nosotros tenemos en la cocina un montón de herramientas de trabajo que casi no caben en los cajones, colocándolas de forma ordenada en estos botes las tendremos bien ordenadas y siempre a mano.
Como bote para almacenar otras cosas de
comer, me refiero a que aunque el bote lo hayamos comprado lleno de chocolate, si tiene una buena tapa, que los hay… Después podemos reutilizarlo por ejemplo para guardar galletas y que estas no se estropeen o caramelos o pasta… En vez de comprar botes nuevos, la idea es reutilizar los que ya tenemos en casa.
Una idea curiosa es la de utilizar los botes para organizar los
hilos, podemos colgar en la
pared los botes y ubicar en cada uno de ellos un ovillo de distinto color, cierto es que si no se tiene cuidado con la lana, los hilos se acaban mezclando y luego no hay quien deshaga la maraña, así que no parece mala idea en absoluto, pero también es verdad que cada vez es menos la gente que tiene hilo para tejer en casa.
De hecho se me ocurre que precisamente los hilos de
lana, también nos pueden servir para decorar los botes, podemos forrarlos con
papel, que tal vez sea lo más barato, pero si tenemos trozos de
tela o lana de colores, podemos utilizar esas telas para forrar o la lana para ir envolviendo el bote con hilos, resultará muy divertido y original y más duradero que el papel.
Los botes se pueden utilizar siempre como
macetas, en este caso en vez de forrarlos, posiblemente sea mejor que los
pintemos, si los vamos a colocar en exteriores o aunque sea en interior, porque al regar las plantas se pueden mojar, elegimos un color para pintar, colocamos la planta en el interior y listo, el bote puede ser solo un embellecedor, podemos colocar una pequeña maceta de plástico interna.
También hay quien menciona la posibilidad de utilizarlos para hacer
compost, abono natural que se puede conseguir a partir de los residuos orgánicos del hogar, la idea es ir almacenando los residuos orgánicos en el bote, compactándolos y cuando el bote esté lleno vaciarlos en donde nos interese abonar en el jardín, aunque yo reconozco que este uso no me resulta tan atractivo como los otros.
Si a los botes en vez de forrarlos les hacemos
agujeros, podemos utilizarlos como
lámparas o como
ambientadores, la idea es introducir dentro de ellos por ejemplo una vela o una bombilla y dejar que la luz salga a través de los agujeros, o alguna esencia aromática y que el olor impregne la estancia en la que se encuentre el bote.
En definitiva, solo hace falta algo de tiempo e imaginación para buscar la utilidad a un bote usado, eso no significa que reutilicemos todos, tampoco se trata de llenar la casa de
botes, pero tal vez si les gustan a algunos de nuestros amigos, algunos incluso podamos
regalarlos, una vez decorados y preparados para reutilizar.